Miercoles 20 de Septiembre de 2017
novedades
 
 
 
pulvorizacines
 
Procedimientos de
Pulverización


Antes de comenzar cualquier tratamiento de pulverización en el aire es fundamental definir claramente el problema, la especie de plaga en cuestión y su comportamiento y caracterizar la zona objeto de tratamiento. Esto permitirá una planificación adecuada y garantizará la disponibilidad de todo el equipo y los recursos necesarios para que las operaciones sean oportunas y eficaces.

Generalidades, planificación y evaluación.
Para planificar una pulverización en el aire es necesario determinar el lugar y la magnitud del problema de la plaga o la enfermedad de transmisión vectorial y la situación epidemiológica. Debe identificarse asimismo la especie que constituye la plaga o el vector y sus lugares de cría. El conocimiento de este último aspecto permitirá definir la zona geográfica objeto de tratamiento mediante pulverización. Se debe comprobar el comportamiento en el vuelo y las horas de actividad máxima de vuelo para conseguir una eficacia óptima de la operación mediante la pulverización en el horario adecuado.

Se debe definir y caracterizar bien la zona de tratamiento en el aire, en particular la densidad de población humana, el tipo de viviendas/edificios, el trazado de las carreteras, la vegetación y la accesibilidad. Estos factores ayudarán a determinar los métodos más adecuados para la pulverización en el aire y en la elección del equipo. El equipo montado en un vehículo sólo es idóneo si hay una buena red de carreteras. El equipo portátil es más adaptable y se puede complementar con el equipo montado en un vehículo para zonas de pulverización que de otra manera serían inaccesibles y para el tratamiento del interior de los edificios, pero la cobertura es más lenta. Los tratamientos aéreos suelen limitarse a zonas amplias que requieren una cobertura rápida o grandes superficies con problemas de acceso. Se necesitan mapas para facilitar una planificación preliminar de las trayectorias de la pulverización. Si no se dispone de mapas adecuados de la zona tal vez sea necesario prepararlos. Se debe calcular la zona total en hectáreas y luego establecer las opciones para las trayectorias de la pulverización. Se deben calcular también las distancias entre las trayectorias y las velocidades con el vehículo o a pie, a fin de aplicar la dosis correcta para el caudal de la máquina.

Al elegir un insecticida se debe prestar atención a la susceptibilidad del vector a dicho producto y a su idoneidad para el equipo de aplicación. Se deben calcular y comparar también los costos finales de la aplicación por hectárea para la dosis recomendada antes de adoptar una decisión sobre el insecticida que se ha de comprar. En este cálculo se incluirá el costo de la manipulación y el transporte, así como el de cualquier diluyente/excipiente que se pueda necesitar.

A la hora de elegir el equipo de aplicación y los insecticidas para la pulverización en el aire hay que tener en cuenta el servicio posventa.

El valor de estos servicios adicionales es cada vez más importante en relación con los costos generales del programa de pulverización. Para poder decidir el número de tratamientos y el intervalo entre ellos hay que tener bien definido el objetivo de la operación, es decir, si se trata de la disminución de la especie molesta o de la supresión de una enfermedad de transmisión vectorial. En este último caso, el intervalo deberá ser inferior al período de incubación del patógeno en el vector. El número y el tipo de máquinas (por ejemplo, portátiles o montadas en vehículos) y el número de sus operadores y del personal auxiliar se determinará en función del tamaño y las características de la zona que se va a tratar, del tiempo necesario para completar cada ciclo de aplicación y de su frecuencia. Consideremos el ejemplo siguiente: para pulverizar 1000 hectáreas diarias se debe utilizar equipo montado en un vehículo. Las condiciones climáticas y la actividad de vuelo de las especies destinatarias limitan la operación a dos o tres horas por la noche. Suponiendo que una máquina pueda cubrir 60 hectáreas por hora (180 hect├íreas en tres horas de funcionamiento), se necesitarán seis máquinas para completar esta tarea en una tarde. Otra posibilidad es tratar la zona con tres máquinas en dos tardes. Normalmente se necesitan dos personas para cada nebulizador montado en un vehículo, una para conducir y la otra para encargarse del equipo.

Los operadores deben estar bien entrenados en el uso y el mantenimiento seguros del equipo, así como en la seguridad de la manipulación y la aplicación de los insecticidas. Las operaciones se deben supervisar de manera adecuada. Debe haber un número suficiente de personas capacitadas, incluido el personal supervisor, para disponer de cobertura en el caso de ausencia debida a enfermedad u otras circunstancias imprevistas. Todo el personal que interviene en los tratamientos de pulverización en el aire debe recibir equipo de protección, con inclusión de monos y equipo de protección de las vías respiratorias y auditivas. Se ha de informar bien al público con antelación acerca del objetivo y el calendario de las operaciones, así como de su posible colaboración. Para tranquilizar a la población, se debe informar también acerca de la seguridad de los tratamientos, y se puede incluir asesoramiento específico, por ejemplo para los apicultores y los propietarios de animales domésticos. Se podría establecer un servicio telefónico directo, de manera que las personas interesadas puedan obtener ulterior información. En las zonas urbanas se debe comunicar el calendario de las operaciones a los departamentos de policía y de bomberos.

Ver Productos

 
 

ARPON
Corro 567 - Centro | Córdoba - Argentina
TE: (0054)-351-4237173 rot. | TE/FAX:(0054) -351-4246574
2009 | Nuevo Arpon S.A. - Todos los derechos reservados
Desarrollo web: BeDigital.biz